martes, 29 de septiembre de 2009

LA PALABRA DE DIOS Y EL PENSAMIENTO POSITIVO

La Palabra de Dios dice:

"Ya no andéis así como andan también los gentiles. En la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento. Excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos. Por la dureza de su corazón; y ellos habiendo llegado a ser insensibles se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera, si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él. Conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el Espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4:17-24).

La renovación del "Espíritu de vuestra mente" es un proceso espiritual mediante la obra del Espíritu Santo que opera con "la verdad que es la palabra de Dios que desplaza al viejo hombre para dar lugar al nuevo hombre y hacerlo libre, como está escrito":

"Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

"El espíritu de verdad os guiará a toda verdad porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga; y os hará saber lo que habrá de venir" (Juan 16:13).

Esta renovación no es un acto solo de Dios sino que es necesaria tu participación, como dice el siguiente versículo:

"En cuanto a tu anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos" (Efesios 4:22).

Este versículo indica que debes realizar acciones y actitudes que demandan lucha contra los viejos hábitos, pecados, pensamientos destructivos y negativos que oprimen tu vida. Despojarse del viejo hombre requiere esfuerzo, perseverancia, voluntad y lucha. Todo este proceso debes realizarlo mediante la obediencia y apropiación para aplicar en tu vida ,a la Palabra de Dios.

"La ignorancia es causa de que los gentiles anden en la vanidad de su mente entenebrecidos en su entendimiento, por la dureza de su corazón" (Efesios 4:18).
"Ser renovado en el espíritu de tu mente y vestirte del nuevo hombre, que ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad, en la semejanza de Dios" (Efesios 4:23,24).

... consiste en la transformación paulatina de tus pensamientos profundos que afectan todo tu ser, así como tus emociones y sentimientos.

Si en el fondo de tu corazón moran pensamientos negativos estos estarán llevándote siempre al fracaso en tu área espiritual, emocional y te inducirá a enfermedades y pecados.

Estos pensamientos se oponen a las bendiciones de Dios porque no te permiten crecer en la fe y son los que te hacen esclavo y prisionero de ti mismo.

Es necesario vestirse del nuevo hombre con la Palabra de Dios, porque:

"La Palabra de Dios es viva y eficaz: y más cortante que cualquier espada de dos filos: penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos. Y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).

"Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra" ( 2 Timoteo 3:16,17).

La palabra de Dios tiene el respaldo de la fidelidad y poder de Dios, porque Dios lo que dice lo cumple.

Es necesario que entiendas que antes de una acción, pecado, emoción, sentimiento, etc., se da el pensamiento. Por eso, tus pensamientos negativos debes cancelarlos para cortar sus consecuencias adversas. Pero si perseveras con los pensamientos que están en la Palabra de Dios y que el Espíritu Santo te revela para cada situación, estarás cambiando la dirección de tu vida para salir de tus ataduras y tu aflicción.

Vestirse del hombre nuevo es proclamar continuamente la Palabra de Dios especialmente cuando sientas una fuerte lucha interior porque tiene poder y desata tus pensamientos positivos.

Expresar la Palabra de Dios a las manifestaciones adversas de tu alma es debilitar las cadenas que te oprimen porque es levantar la bandera de la victoria como una de tus principales armas y es fortalecerte espiritualmente con seguridad y convicción.

Vestirse del hombre nuevo es edificar sobre la roca, sobre cimientos firmes y permanentes.

Los cimientos de tu mente renovada llegarán a estar sólidos si están construidos con los pensamientos de Dios. Así cuando los vientos destructivos de tus sentimientos de rechazo, culpa, rencor, etc. Vengan sobre tu alma, esta permanecerá fuerte para vencer. Créele al Señor cuando traiga a tu corazón su palabra como esta escrito:

"Así será lo que sale de mi boca, no volverá a mi vacía, sin haber realizado lo que deseo y logrado el propósito para el cual la envié" (Isaías 55:11).

"Yo velo sobre mi palabra para cumplirla"(Jeremías 1:12).

"La Palabra de Dios es" la espada del espíritu" (Efesios 6:17).

"La Palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón para que la guardes" (Deuteronomio 30:14).

"No os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de nuestra mente, para que verifiquéis cual es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto"(Romanos 12:2).


 


 


 


 


 


 


 

PARA RECORDAR:

" No quites jamás de mi boca la palabra de verdad, por que yo espero en tus ordenanzas. Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.

Y andaré en libertad porque busco tus preceptos"(Salmo 119:43-45).

Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra, y mis dedos para la batalla. Misericordia mía, mi baluarte y mi libertador, escudo mío en quién me he refugiado, el que sujeta a mi pueblo debajo de mí" ( Salmo 144: 1,2). " Levántate y trilla, hija de Sión, pues yo haré tu cuerno de hierro y haré tus

pezuñas de bronce para que desmenuces a muchos pueblos, para que consagres al Señor su injusta ganancia, y sus riquezas al Señor de toda la tierra"(Miqueas 4:13).

"No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los

ejércitos"(Zacarías 4:6)


 

PARA APLICACIÓN EN TU VIDA:

"¡Yo soy lo que la palabra de Dios dice, porque El vela para cumplirla!"

(Jeremías 1:12)

PARA MEDITAR:

"La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma"; el testimonio del Señor es seguro, que hace al sabio sencillo. Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos.

Deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal. Además, tu siervo es amonestado por ellos: en guardarlos hay gran recompensa" (Salmo 19:7-11).

¡Debes recordar que la renovación de tu mente sólo es posible si te apropias de los pensamientos de Dios que son su palabra!.


 


 


 


 


 


 


 

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Costa Rica, Sábado 25 de abril de 2009

Periódico La Nación/OPINIÓN/pag 31ª

Jacques Sagot, Embajador de Costa Rica ante la Unesco

Final del formulario

Cuando el alma se enferma

 Cuando el alma se enferma, no todas las respuestas están en la neurofisiología

¿Será negro el sol de la melancolía? Nerval afirmaba que sí. Es un sol interno. Dimana frío y tinieblas, nos apaga los ojos y nos vuelve hacia nuestra propia interioridad. Porque se enferma el alma, sí. Gravemente, y entonces no hay posibilidad alguna de alegría. La luz del rostro se extingue y hasta al reír lloramos por dentro.

Los hay que de inmediato se lanzan a buscar en el botiquín de primeros auxilios de todo maníaco depresivo: la cornucopia de la química cerebral: grageas, pastillas, gotitas, comprimidos, inyecciones… ¡Ah, los paraísos químicos que nos hemos inventado para no tener que sentarnos a charlar y pactar con nuestros propios demonios! ¡Cuánto más fácil tragarse la pastillita y no hacernos más preguntas de esas que nos perturban desde la raíz del ser, esas para las que no hemos encontrado respuesta, esas que duele replantearse porque en ellas nos va el sentido mismo de nuestra vida!

No todo es el cerebro. No todas las respuestas están en la neurofisiología, aunque los adalides de este nuevo culto-paradigma-matriz-episteme así lo quisieran creer. Buena cosa es saber que el cerebro es el capitán del buque, pero, si esto es así, ¿quién es el "superior jerárquico" del capitán? ¿Quién "manda" al que "manda"? ¿Será que el cerebro es una causa sui?

Nadie duda de que la sinapsis neuronal sea condición necesaria para la concepción de una idea, lo que pongo en duda es que sea condición suficiente.

¿Y las grandes tristezas, los grandes amores, las grandes añoranzas, los grandes terrores, el hambre de divinidad, es todo eso mera actividad neurofisiológica? Tengo para mí que no. Lo intuyo, que es la forma de indagación que mejor me ha servido en mi vida. A veces se nos enferma el alma, y no es la recaptación de la serotonina la que va a arreglar un problema que, en su amplitud y misterio, adquiere una dimensión ontológica.

Sí, a veces nos duele el alma. De manera sorprendentemente afín al dolor físico: con sus espasmos, sus contracciones, sus paroxismos y sus ocasionales treguas. Solo que para el alma no hay anestésicos, y su dolor suele ser más insidioso que el del cuerpo. Hacia el final de su vida, enfermo de muerte y volcado ya casi enteramente al misticismo, Beethoven titula el movimiento de uno de sus postreros cuartetos de cuerda: "Canto para dar gracias al Altísimo por la salud reencontrada". ¿Cómo reencontrar la salud del alma?

No hay nada en la mente o el cuerpo que de ella no dependa. En esa unidad psicofísica que es el hombre hay algo que está por encima de lo "psico" y de lo "fìsico", y es a ello a lo que me refiero al permitirme hablar de una noción tan difícil de abordar como es el alma. Muchos la niegan, pero si tanto dolor es capaz de generarnos, a fe mía que ha de existir. Debe tener su piel, sus terminaciones nerviosas sensibilísimas, y todas las gradaciones de temperatura imaginables: algunas almas quizás mueren de frío, otras se llenan de luz, y las ha de haber que hayan encontrado su eterna primavera.

Inmanencia y trascendencia. Si aceptamos que todo nuestro ser está determinado por miríadas de cables transmisores de impulsos nerviosos y nada más, nos instalamos de lleno en un régimen de inmanencia (todo está en la neurofisiología del hombre, todo le es inmanente, no hay en él contacto con potencia alguna ajena a su ser).

Si aceptamos la existencia del alma, adoptamos el régimen de la trascendencia (no todo está en el hombre: hay potencias que lo trascienden, que lo atraviesan y contienen). La repetida experiencia de la conmoción estética me ha puesto muchas veces en presencia de lo trascendente como para que pueda yo dudar de él. Tal es mi testimonio, pero igual habrá gente a la que la belleza no la refiera a lo divino, y la deje cómodamente instalada bajo el régimen de la inmanencia.

Se enferma el alma, sí. Y puede morir. A eso nos referimos cuando hablamos de un "desalmado". La incuria, la postración, el cinismo, la indiferencia, la voluntad de morir… tales son algunos de sus síntomas. Es el tedium vitae , el spleen de que hablaba Baudelaire. De soledad puede morir el alma, de desamor, de abandono, de tristeza… el gran sol negro de la melancolía, de Nerval.

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