martes, 29 de septiembre de 2009

LA PERDIDA DE JESUS EN EL TEMPLO

Carlo Maria Martini, Cardenal Presbítero de la Iglesia Cristiana Católica de Roma. El papa Juan Pablo II lo elevó a la dignidad cardenalicia en 1981. Durante muchos años, y hasta su jubilación, compaginó dicho cargo con el de Arzobispo de Milán, la archidiócesis católica más grande de Europa.

En la actualidad, ya jubilado, reside en Jerusalén, donde se dedica a la interpretación de textos bíblicos. Está en posesión del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, el cual recibió en Oviedo en el año 2000.

Su libro "La Mujer en su Pueblo" , contiene las meditaciones que el Cardenal desarrolló en un curso de ejercicios espirituales que desarrolló a 11 000 monjas que representaban a todas las congregaciones femeninas presentes en la diócesis, presentes en la iglesia de Ambrosia.

1.- LECTURA :En uno de sus Capítulos nos desarrollo el pasaje de Lc 2,41-52 "La pérdida de Jesús en el Templo", hoy vamos a tratar de meditar en este quinto misterio de Gozo del Santo Rosario.

41 Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.42 Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, 43 y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

44 Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45 al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.46 A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: 47 todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

48 Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

- Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. 49 Él les contestó:

- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

50 Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

51 Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

52 Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

Nos dice el autor que "María ya había aceptado con su "sí" el misterio de Dios encarnado en la historia, al menos en su proclamación global. Pero e este episodio María encuentra dificultad, como los demás hombres, para aceptar que el misterio de Dios, acogido genéricamente, es distinto de cómo nos lo esperábamos"

2.- El hecho (v.43). "Terminados (completados) los días de la fiesta". La plenitud está siempre relacionada con Jerusalén, con la Pascua, memoria actualizada de la liberación que Dios ha obrado con su pueblo, haciéndolo salir de la esclavitud de Egipto (c. Ex 12,1-14). Días llenos para Jesús, de doce años. Llenos, ante todo, de maravilla y asombro al ver, por vez primera, la ciudad santa, el templo, el altar en el que se inmolaban los corderos, al oír los cantos, los salmos, las enseñanzas, pero también el vocear de las personas y los gritos de los animales... Se puede imaginar que Jesús habrá vivido sensaciones contradictorias. Admiración por las realidades positivas como la experiencia intensa de la presencia del Padre en la oración, pero también disgusto por lo que no dejaba transparentar el misterio de Dios (cf. Lc 19,46; CreyendMt 7,6-7).

Mientras la gente retoma, según su costumbre, el camino de vuelta, para Jesús no es así. La gente y sus padres no se dan cuenta de lo que le sucede a Jesús. Para él hay todo un acontecimiento que estalla y en el que se manifiesta aquel paso de Dios que no deja lugar a la repetitividad, sino que divide la existencia en un antes y un después. Su quedarse es fruto de una decisión difícil en vista de una misión dura de cumplir. Tampoco los padres entendieron su misteriosa decisión. Lucas cuenta un episodio desconcertante que rompe los lazos familiares y los hábitos de la existencia. Se puede imaginar el desconcierto de María y de José, habrán pensado de todo menos lo que estaba sucediendo en realidad, porque lo que estaba acaeciendo forma parte del obrar de Dios, al cual no nos acostumbramos nunca.

Creyendo que iba en la comitiva, anduvieron una jornada y lo buscaron entre los parientes y conocidos.

El autor nos dice: Todos solemos perder alguna vez el sentido de la situación, sin culpa alguna por nuestra parte, porque no nos damos cuenta. María participa de nuestra fragilidad porque pasó por este momento de pérdida del sentido global de la situación.

3) La búsqueda (vv.44-45)

  Es importante subrayar los verbos "buscar", no encontrar", "encontrar", "¿por qué me buscabais?". La tensión de la búsqueda de Dios y del encontrar está presente en muchas páginas bíblicas, en particular en el Cantar de los Cantares (Ct 3,1-4; 5,5-8; 6,1-3) y en los Salmos (Sal 63, 2-3; 42,2-4). Es el dinamismo que pertenece al misterio del hombre en su relación con Dios. El corazón humano vive siempre la búsqueda de Dios, busca y no encuentra, encuentra y le parece de nuevo que lo pierde, por lo que vuelve a buscar y a encontrar de nuevo.

El autor nos dice: La búsqueda de Jesús es la búsqueda de Dios e implica todo el camino del hombre. Y en la búsqueda de María y José están contenidos el afecto, el amor, el deseo. Es un "buscar" que tiene todos los valores, las bellezas y vibraciones de la búsqueda.

La búsqueda de María, puede iluminarnos en tantas búsquedas afanosas que hacemos de Jesús cuando, por ejemplo, nos empeñamos en encontrar la gracia, el consuelo, la claridad de nuestra vida, la seguridad de que nos hallamos en el camino justo, la solución de nuestros problemas; y todas esas cosas ya las tenemos.


 

4) El reencuentro (vv. 46-47). Los padres, después de tres días, encuentran a Jesús, sentado entre los doctores del templo, dialogando (por tanto, no en oración), en medio del asombro de todos.

        En los "tres días" los exegetas leen una alusión a los últimos tres días en los que Jesús estará en la muerte y en vano se le buscará en el sepulcro, como harán las mujeres en la mañana de Pascua. Es una alusión al misterio pascual.

Pero nos dice el autor. Jesús permitió que sus padres experimentaran la niebla de la oscuridad, el disgusto de la aridez, el creciente dolor de quien busca al Señor y no lo encuentra.

Pero ello nos lleva a contemplar lo sorprendentemente admirable de la actitud de María, el humilde silencio que no pregunta por qué, como no lo preguntará a los pies de la cruz.

Vemos aquí nos dice el autor a María muy distinta de nosotros, y al mismo tiempo nos resulta estimulante. Parece decirnos: haz lo que estás haciendo. María nos da el estupendo consejo de que nos mantengamos en la acción presente, sin detenernos en el pasado y sin evasivas construcciones sobre el porvenir.

5) La reacción de los padres (v.48). "Al verlo, quedaron atónitos". Lucas subraya la sorpresa de los padres. Es un verbo usado otras veces respecto a su enseñanza. La gente se siente tocada porque Jesús habla con autoridad (Lc 4,31-32) y no como los escribas (Mt 7,28-29). José y María se quedan sorprendidos porque intuyen que Jesús está envuelto por un misterio profundo. Es un suceso nuevo e imprevisto. Entonces, su madre expresa su dolor, su congoja: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así, sin avisarnos, sin explicarnos nada?". "te buscábamos angustiados".  El término "angustiados" habla de un gran tormento (Lc 16,24) con un fuerte componente afectivo. Una reacción compleja: estupor frente a una revelación divina, pero también lleno de afectividad humana, el amor por el hijo y el sufrimiento por haberlo perdido, por no haber respondido adecuadamente al mandato recibido de Dios.

6) La respuesta de Jesús (v.49). ¿Por qué me buscabais?". ¿No sabéis que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?

Según Feuillet, famoso exégeta, y lo entendieron así también, nos dice el autor, desde Orígenes, hasta San Juan Damasceno,la versión mejor es, "No sabéis que es preciso que yo esté con mi Padre en su casa? Debo es un verbo importante para Lucas, porque ofrece la clave de la vida de Jesús: indica la necesidad histórico-salvífica por la cual el Hijo realiza aquello que conocemos en su vida (Lc 4,43; 13,33; 19,5; 24,44).

Nosotros, dice el autor, hubiéramos preferido que Jesús preparara a sus padres a los que sucedería en Jerusalén, porque siempre nos resulta difícil aceptar el modo como Jesús, que es voluntad libre y libre personalidad actúa con nosotros.

7) La no comprensión (v.50). "Pero ellos no comprendieron lo que quería decir". Con una frase muy dura, Lucas subraya que José y María no comprendieron.

Frente a tan dura manifestación del misterio y sus consecuencias, María y José no comprenden. Deben seguir caminando. Explica nuestra dificultad para comprpender el misterio de la muerte y resurrección de Jesús. María y José, aunque de forma sumisa, humilde, acogedora, vivieron antes que nosotros el escalofrío de no comprender , nos dice el autor.

8) La contradicción (vv. 51-52). "Él bajó con ellos... y vivió bajo su autoridad". Jesús vuelve a Nazaret, a la vida de todos los días, a la vida cerrada de un pueblo pequeño, donde estará nuevamente sujeto a las leyes comunes. La misma consciencia de Hijo, que le había impulsado a entretenerse en Jerusalén, lo tiene ahora sometido y obediente. 

Es la obediencia de la que Jesús habla, a menudo, en el evangelio de Juan: "Hago lo que quiere el Padre... escucho las palabras del Padre... cumplo la voluntad del Padre".


 

9) Rezo del Misterio

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada